Masonería

Masonería

Masoneria

Masoneria

Francmasonería

Francmasonería

Francmasoneria

Francmasoneria

Masonería regular

Masonería regular

Masoneria regular

Masoneria regular

Masonería liberal

Masonería liberal

Masoneria liberal

Masoneria liberal

Masonería adogmática

Masoneria adomática

Masoneria adogmatica

Masoneria adogmatica

Masonería en España

Masonería en España

Masoneria en España

Masoneria en España

Masonería española

Masonería Española

Masoneria española

Masoneria Española

Logia masónica

Logia Masónica

Constituciones de Anderson (1723)

Las Constituciones de Anderson fueron redactadas como constitución de la Gran Logia de Londres (fundada en 1717) y son consideradas como el documento de referencia del que parte la Masonería moderna o especulativa

 

17 de enero de 1723

I.- LO QUE SE REFIERE A DIOS Y A LA RELIGION

El Masón está obligado por su condición a obedecer la ley moral y, si comprende bien el Arte, nunca será un estúpido ateo ni un libertino irreligioso. Pero aún cuando en los tiempos antiguos los masones estaban obligados en cada país a ser de la religión de ese país o nación, cualquiera que fuera, hoy se cree más oportuno obligarles sólo a la religión en que todos los hombres están de acuerdo, dejando sus particulares opiniones para ellos mismos; esto es, ser hombres buenos y leales, hombres de honor y honestidad, cualquiera que sea la confesión o creencia que los distinga. De este modo, la Masonería se convierte en el centro de unión y el medio para establecer la verdadera amistad entre personas que, de otro modo, habrían permanecido distanciadas entre sí para siempre.

II.- DE LA AUTORIDAD CIVIL SUPERIOR Y SUBALTERNA

El masón es una persona pacíficamente sometida a las leyes del país donde esté establecido y no debe tomar parte ni dejarse arrastrar en los motines o conspiraciones fraguadas contra la paz y contra la prosperidad de la Nación, ni mostrarse rebelde a los jueces. Puesto que la Masonería ha sido siempre dañada por la guerra, la efusión de sangre y los trastornos, los antiguos reyes y los príncipes se mostraron muy bien dispuestos para con los miembros de la sociedad masónica, por la actitud pacífica y leal con que respondieron a las acusaciones infundadas de sus adversarios y protegieron el honor de la Fraternidad, que siempre porsperó en tiempos de paz. De este modo, si algún Hermano se convirtiera en un rebelde contra el Estado, no se le debe apoyar en su rebelión, aunque puede ser compadecido como cualquier desgraciado. Pero, si no es culpable de ningún otro crimen y aún cuando la leal Hermandad debe condenar su rebelión y no dar motivo alguno de sospecha o descontento al Gobierno, no puede expulsarlo de la Logia y su relación con ella permance inalterada.

III.-DE LAS LOGIAS

La Logia es el lugar donde los masones se reúnen y trabajan. Por extensión, a la asamblea o sociedad de masones debidamente constituida se le da el nombre de Logia. Todos los Hermanos deben formar parte de una Logia y someterse a sus reglamentos particulares y a las ordenanzas generales.

Las Logias son particulares o generales y el mejor medio de conocerlas es la participación en sus reuniones y a través de los Reglamentos de las Logias Generales o Grandes Logias. Antiguamente, ningún maestro o miembro de la Logia podía ausentarse de ella, especialmente cuando era requerido a presentarse, sin incurrir en un castigo severo, a menos que el Maesto y los Vigilantes apreciaran que la ausencia se había debido a causas de fuerza mayor.

Las personas admitidas como miembros de una Logia tienen que ser hombres buenos y leales, libres de nacimiento y de edad madura y razonable; ni esclavos, ni mujeres, ni hombres inmorales o de conducta escandalosa, sino de buena reputación.

IV.- DE LOS MAESTROS, VIGILANTES, COMPAÑEROS Y APRENDICES

Toda preferencia entre masones se basa exclusivamente sobre la verdadera valía y el mérito personal; así el Señor podrá ser bien servido, los Hermanos no estarán expuestos a la deshonra ni el Oficio Real desprestigiado. Por lo tanto, ningún Maestro o Vigilante es elegido por antigüedad, sino por su mérito. Es imposible describir estas cosas por escrito; cada Hermano debe esperar en su puesto y aprenderlas según un modo que es propio de esta Fraternidad: basta que los candidatos sepan solamente que ningún Maestro debe tomar un Aprendiz a menos que tenga trabajo suficiente para él y a menos que sea un joven perfecto sin mutilaciones ni defectos en su cuerpo que puedan hacerlo incapaz de aprender el arte de servir al Señor de su Maestro y de convertirse en un Hermano y después en un Compañero del Arte, a su debido tiempo, incluso después de que haya servido el número de años que la costumbre del país indique. Debe ser hijo de padres honrados, de forma que, cuando alcance la debida cualificación, pueda llegar al honor de ser el Vigilante y después el Maestro de la Logia, el Gran Vigilante y, con el tiempo, el Gran Maestro de todas las Logias, de acuerdo con sus méritos.

Ningún Hermano puede ser Vigilante hasta que haya superado la fase de Compañero, ni Maestro hasta que haya ejercido como Vigilante, ni Gran Vigilante hasta que haya sido Maestro de una Logia. Tampoco puede ser Gran Maestro a menos que haya sido Compañero antes de su elección, noble de nacimiento o un caballero de la mejor reputación o algún erudito eminente, un hábil arquitecto u otro artista descendiente de padres honestos o quien tenga un gran mérito similar en opinión de las Logias.

Estos regidores y gobernantes, supremos y subalternos, de la antigua Logia deben ser obedecidos en sus respectivos empleos por todos los Hermanos, de acuerdo con los Antiguos Deberes y Reglamentos, con toda humildad, respeto, amor y presteza.

V.- DEL GOBIERNO DE LA CORPORACION DURANTE EL TRABAJO

Todos los masones deben trabajar honestamente durante los días laborables para que puedan disfrutar mejor de los días de fiesta y el tiempo estipulado por la ley del país o confirmado por la costumbre debe ser observado. El Compañero de más experiencia será elegido o nombrado Maestro o Superintendente del trabajo del Señor y será llamado Maestro por los que trabajen a sus órdenes. Los miembros de la corporación evitarán el lenguaje impropio y el dirigirse los unos a los otros de modo poco servicial; se llamarán Hermano o Compañero y no se comportarán de forma descortés ni dentro ni fuera de la Logia.

El Maestro, siendo astuto, emprenderá el trabajo del Señor de la forma más razonable posible y dispondrá lealmente de los bienes de éste como si fueran propios; no dará a Hermanos y Aprendices más salario que el que realmente merezcan.

Tanto el Maestro como todos los masones que reciban salarios justos serán fieles al Señor y darán término honradamente a sus trabajos tanto si lo hacen a destajo o a jornal y no harán a destajo el trabajo que haya sido acordado a jornal.

Ningún Hermano mostrará envidia ante la prosperidad de otro, ni lo suplantará ni lo apartará de su trabajo si es capaz de llevarlo a término, porque ningún hombre puede concluir el trabajo de otro con provecho para el Señor a menos que tenga el conocimiento profundo de los planos y bocetos del que lo comenzó.

Cuando un Compañero es elegido Vigilante de los trabajos bajo la supervisión del Maestro, deberá ser fiel tanto al Maestro como a los Compañeros. Supervisará cuidadosamente los trabajos durante las ausencias del Maestro para beneficio del Señor y sus Hermanos le obedecerán. Todos los masones empleados recibirán dócilemnte sus salarios sin murmuraciones ni sublevaciones y no abandonarán al Maestro hasta que la obra esté terminada.

Los Hermanos jovenes serán instruidos en el trabajo para evitar el desperdicio de materiales, por medio del buen juicio y de un amor fraternal en constante aumento.

Todas las herramientas usadas en los trabajos deben ser aprobadas por la Gran Logia.

Ningún obrero será empleado en los trabajos propios de la Masonería ni los Francmasones trabajarán con los que no son libres, a no ser por una urgente necesidad, ni enseñarán a los obreros ni a los masones no aceptados del modo en que deben enseñar a un Hermano o Compañero.

VI.- DE LA CONDUCTA

1. En la Logia mientras esté constituida.

No se deben realizar comités privados ni mantener conversaciones separadas sin la autorización del Maestro, ni hablar de nada impertinente o incorrecto, ni interrumpir al Maestro, los Vigilantes o a ningún Hermano que esté dirigiéndose al Maestro. No se deben tener conductas ridículas o chistosas mientras la Logia se esté ocupando de asuntos serios y solemnes y no se utilizará lenguaje indecoroso bajo ningún pretexto. Por el contrario, se tratará con el oportuno respeto al Maestro, los Vigilantes y los Hermanos y se les venerará.

Si se presentara una queja, el Hermano que fuera encontrado cumpable se atendrá al juicio y decisión de la Logia, que es el tribunal apropiado y competente para tales controversias (excepto que, por apelación, sean trasladadas a la Gran Logia) y al que deben ser referidas, a menos que entre tanto resulte impedido algún trabajo del Señor, en cuyo caso puede hacerse una instrucción particular. Pero nunca debe recurrise a los tribunales de justicia para resolver lo que concierne a la Masonería, sin que la absoluta necesidad de ello resulte evidente a la Logia.

2. Conducta cuando la Logia se ha cerrado pero los Hermanos están aún reunidos.

Se pueden divertir con placeres inocentes, convidándose entre sí de acuerdo con sus posibilidades. Pero se evitará todo exceso, así como forzar a cualquier Hermano a comer o beber más allá de su costumbre y deseo, o impedirle retirarse cuando sus asuntos lo requieran, o hacer o decir nada ofensivo o que impida una conversación fácil y libre. Todo ello derribaría nuestra armonía y acabaría con nuestros loables propósitos. Por lo tanto, no se permitirá que los resentimientos privados y las peleas traspasen las puertas de la Logia, mucho menos las peleas sobre religión, naciones o política de Estado. Siendo nosotros simplemente, como masones, de la Religión Universal antes mencionada, somos también de todas las naciones, idiomas, familias y lenguas y estamos resueltamente contra toda política, puesto que ello nunca llevó la prosperidad a las Logias y nunca lo hará.

3. Conducta cuando los Hermanos se reúnen sin extraños, pero sin estar la Logia constituida.

Se deben saludar con cortesía, tal como se les ha enseñado, llamándose Hermanos entre sí y conversando libremente sobre lo que se considere oportuno, sin ser vistos o escuchados, sin abusos y sin faltar al respeto que es debido a cualquier Hermano, incluso aunque no fuera masón. Porque, aunque todos los masones, como Hermanos, están al mismo nivel, la Masonería no despoja a nadie de los honores de que goza antes de ser masón; antes al contrario, los aumenta, especialmente si se ha hecho un bien a la Orden, que ha de dar honor a quien lo merece y evitar malos comportamientos.

4. Conducta en presencia de extraños no masones.

Se debe ser precavido en las palabras y los modos, de forma que el más perspicaz de los extraños no sea capaz de descubrir o averiguar lo que no es apropiado divulgar. A veces se deberá dar un giro a la conversación y manejarla con prudencia para el honor de la venerable Fraternidad.

5. Conducta de los masones en su casa y entre sus vecinos.

Se debe actuar como un hombre moral y prudente. En particular no se hablará con la familia, los amigos o los vecinos sobre los asuntos de la Logia, etc. Por el contrario, se tendrá prudentemente en cuenta el honor de cada uno y el de la antigua Fraternidad y también, por razones que no se deben mencionar aquí, la propia salud y no se extenderán las reuniones hasta demasiado tarde ni demasiado lejos del hogar después de que la reunión de Logia haya concluido. Se evitará la glotonería y la embriaguez para que las familias de los masones no sean despreciadas o maltratadas ni a ellos se les impida trabajar.

6. Conducta hacia un Hermano desconocido.

Es preciso examinarlo cuidadosamente, en el modo en que la prudencia aconseje, a fin de evitar ser embaucado por un ignorante fingidor, al que se debe rechazar con desprecio y burla y con cuidado de no darle ninuna indicación de lo que conocemos.

Pero si se descubre que es un Hermano verdadero y genuino, se le debe respetar como tal. Y si tiene alguna necesidad, se le debe socorrer si es posible y, si no, indicarle los medios de obtener tal socorro. Debe procurársele unos días de trabajo o, si no, recomendarlo para que sea empleado. Pero no se tiene obligación de hacer algo que vaya más allá de las posibilidades, debiendo sólo preferir a un Hermano pobre, que es un hombre bueno, antes que a otras personas necesitadas en las mismas circunstancias.

Finalmente, todas estas obligaciones deben ser observadas, así como otras que sean comunicadas por otros conductos. Se debe practicar el Amor Fraternal, la piedra angular y la piedra de llave, el cemento y la gloria de esta antigua Fraternidad, evitando toda riña o disputa, toda calumnia o murmuración. No se debe permitir a otros calumniar a ningún Hermano honesto, sino que se debe defender su reputación y mediar por él hasta donde sea compatible con el propio honor y seguridad, pero no más allá. Si algún Hermano os causa algún daño, debéis recurrir a vuestra propia Logia. Se puede apelar después a la Gran Logia, en sus reuniones trimestrales y posteriormente a su asamblea anual, según la antigua y loable constumbre, pero sólo cuando el caso no pueda ser dirimido de otro modo. Escucharéis pacientemente los sinceros y amistosos consejos del Maestro y los Hermanos si os desaconsejan dirigiros a los tribunales ante extraños o si os aconsejan dar un periodo de espera a los pleitos, de forma que podáis atender los asuntos de la Masonería con la mayor prontitud y éxito. Sin embargo, por lo que se refiere a los Hermanos y Compañeros que estén en un proceso ante los tribunales, el Maestro y los Hermanos deben ofrecer amablemente su mediación, a la que deben someterse con gratitud los Hermanos contendientes. Si por tal procedimeinto no se lograra una solución, deben, no obstante, llevar el proceso o pleito sin ira ni rencor (no de la forma habitual) sin decir ni hacer nada que pueda impedir el Amor Fraternal y la renovaicón y continuidad de los buenos oficios. Que todos puedan ver la influencia benigna de la Masonería, como todos los buenos masones han hecho desde el principio del mundo y harán hasta el final de los tiempos.

© 2006 GLE