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Gianfrancesco Pico della Mirandola Humanista y filósofo italiano nacido en
Florencia en 1463 y fallecido en, 1494. Estudió derecho en Pico della Mirandola en su Discurso sobre la dignidad del hombre ( Oratio de dignitate hominis) nos narra cómo fue creado. "...Nunca
he filosofado sino por el amor a la pura filosofía; ni he esperado ni he
buscado nunca en mis estudios y en mis meditaciones ninguna merced ni ningún
fruto que no fuese la formación de mi alma y el conocimiento de la verdad,
por mí supremamente ansiada. He sido siempre amante tan apasionado de la
verdad que, dejada toda preocupación de los asuntos privados y públicos, me
he dedicado por entero a la paz contemplativa. De ésta, ni las calumnias de
envidiosos ni los dardos de los enemigos han podido hasta aquí ni podrán
nunca apartarme. Ha sido la filosofía quien me ha enseñado a depender de mi
sola conciencia, más que de los juicios de los otros y estar atento siempre
no al mal que se dice de mí, sino a no hacer o decir algo malo yo mismo" Muy
platónicamente nos habla de un dios, supremo artesano o demiurgo, que
teniendo ante su vista el universo de los arquetipos o modelos eternos va
poniendo orden al caos y, a la vez, creando todos los seres vivos, animales y
plantas. Apartándose, sin embargo, del
Timeo platónico, lo reformula introduciendo
en él una variante que responde más a la tradición judeo-cristiana
que a la helénica. En efecto, el Demiurgo había echado mano de todos los
modelos de que disponía para llevar adelante la creación, y cuando notó que
no había creado aun a un viviente que fuera capaz de comprender la belleza y
la inmensidad del cosmos, así como de dar razón de él, se encontró con que el
arsenal de paradigmas o modelos se había agotado. Y todavía más, no sólo no
quedaba ni uno solo disponible, sino que ya no había "lugar" o
"sitio" en el mundo y de aquellas habilidades que se les había
dotado a cada uno de los animales para procurar por la vida, no restaba
ninguna disponible. "Todo estaba distribuido y lleno" en la escala
de los seres vivientes. Se vio, pues, necesitado de crear desde la nada a
aquel ser, el que fue precisamente, el ser humano. Lo creó sin
condicionamientos modélicos, sin una naturaleza a-priori. Y ni siquiera lo hizo "a imagen y semejanza"
suya, según la tradición bíblica prolongada durante toda Si tuviéramos que relacionar esta osada resemantización del antiguo mito con las grandes tradiciones griegas, a saber, las de Prometeo y Heracles, estamos aquí más cerca de esta última. En efecto, el ser humano surge de la fábula como una heraclida cuya virtud máxima habrá de ser la de quebrar con todas las ataduras que le impiden hacerse a sí mismo mediante los míticos doce trabajos del semidiós. En Pico della Mirándola esos trabajos aparecen simbolizados con la metáfora de la "escala de Jacob", por la cual debemos ascender al cielo o, simplemente, a una vida superior. "Para avanzar debidamente de peldaño en peldaño por ella, debemos estar, nos dice, "entrenados e instruidos" sobre todo por la filosofía moral. Ella es la que debería cargar con lo más pesado de ese esfuerzo. Ahora bien, la moral de la que nos habla, en este momento filosófico-explicativo, no es precisamente la que surge del mito que nos acaba de narrar. En efecto, la riqueza de la fábula, tan audazmente recreada, resulta sin embargo limitada por una moral del término medio inspirada en la Ética Nicomaquea. Según esta, ya lo sabemos, ni el pobre, ni menos aun la mujer y el esclavo, podían ser plenamente virtuosos, en cuanto había virtudes que no sólo eran propias de los varones ciudadanos, sino que necesitan además, del poder y de la riqueza. De todos modos, frente a una dignidad como cualidad derivada de una posición social, dignidad cuyo reconocimiento exigía ardorosamente Pico della Mirándola en su polémica contra los académicos y clérigos que le negaban la defensa pública de sus tesis, siempre quedaba en pie la dignidad entendida como prerrogativa o privilegio, no de éste o de aquél, sino del ser humano. La lección del mito tenía, sin duda, una amplitud que excedía a la explicación filosófica que la acompañaba. En efecto, la dignidad del ser humano surge en el relato al margen de todo "lugar" o "sitio", es decir, más allá o antes, según se quiera, de toda estratificación social y, sobre todo, somos dignos no porque hayamos sido hechos a imagen y semejanza de un ser superior, sino que lo somos de por sí Es una de las figuras más
atractivas del Renacimiento, y su
nombre está estrechamente vinculado al de Marsilio Ficino, treinta años mayor que él, y al de El 24 de Febrero de 1463 nace en
Mirándola Giovanni, el hijo menor de los condes de Mirándola y Concordia,
señores feudales de un pequeño territorio al norte de Italia. Recibe su
primera formación en griego y latín. Siguiendo la costumbre entre la nobleza,
es destinado a la carrera eclesiástica, para lo cual comienza sus estudios de
Derecho canónico en 1477 en Bolonia, después de ser nombrado protonotario
papal a la edad de diez años. Entre 1480 y 1482 estudia filosofía en Ferrara
y en Padua, donde predomina la tradición
aristotélica y enseña el averroísmo el filósofo judío de origen cretense Elia
del Medigo, presidente a la sazón de En un viaje a Florencia conoce a Ficino y Poliziano, entre los
cuales nace una amistad que durará toda la vida. En Pavía estudia retórica y
lógica matemática en 1482. Vuelve a Florencia en 1484, donde permanece algún
tiempo. Al año siguiente visita Las 900 Tesis Hacia Siete de ellas fueron condenadas por una comisión nombrada por el Papa Inocencio
VIII, quien finalmente desautorizó Las objeciones que se hicieron indican los prejuicios hacia la filosofía hermética: no deben sacarse a la calle los problemas filosóficos, el pensador es demasiado joven como para tocar dichos temas con profundidad y además un solo hombre no puede abarcar tantos conocimientos sin caer en la superficialidad. Las respuestas de Pico a tales objeciones se basaban en tres argumentos, recogidos en su Apología, que dedicó a Lorenzo de Médicis: todos los filósofos estaban convencidos de que por medio de la disputa se accedía al conocimiento de la verdad; frente al reproche sobre su juventud pide que se le juzgue por el éxito de la contienda y no por su edad y en todo caso siempre se puede aprender de los oponentes. Condenado como hereje, intenta
evitar su detención, que finalmente se produce a cargo de León Felipe de
Saboya, señor de Bresse, cerca de Lyon, y es trasladado al castillo de Vicennes,
donde estuvo alojado a lo largo de un mes. Se pone en marcha una amplia
operación diplomática en la que intervienen el embajador de Milán, Algunos
fragmentos de "También nosotros, pues, emulando en la tierra la vida querubínica, refrenando con la ciencia moral el ímpetu de las pasiones, disipando la oscuridad mental con la dialéctica, purifiquemos el alma, limpiándola de las manchas de la ignorancia y del vicio, para que los afectos no se desencadenen ni la razón delire. En el alma entonces, así compuesta y purificada, difundamos la luz de la filosofía natural, llevándola finalmente a perfección con el conocimiento de las cosas divinas". Cita a Propercio: "por lo que si me faltaren las fuerzas, mi gloria estará en mi atrevimiento: en las empresas grandes basta con haberlas intentado". Y a Cicerón: "Estos, pese a que mucho les place la filosofía, quisieran que fuera menos intensamente cultivada, lo cual no es fácil, ya que se trata de un estudio que no admite coerción ni restricción. En realidad la actitud de quienes quieren disuadirnos de la filosofía casi parece más razonable que la de quienes quieren limitar lo que es esencialmente ilimitado y desean la mediocridad en aquello que es mejor cuanto mayor sea". Sobre la magia La
magia es doble, una se funda en los demonios, la otra es la consumación de la
filosofía natural. Según Porfirio, mago significa "intérprete y cultor
de las cosas divinas". Según Platón en el Alcibíades la magia de
Zoroastro era la ciencia de las cosas divinas, que los reyes persas enseñaban
a sus hijos para que aprendieran a regir el propio Estado según el ejemplo
del orden del mundo. Plotino demuestra que el mago
es ministro y no artífice de la naturaleza. Lleno de misterios profundísimos
abraza la más alta contemplación de las cosas más secretas y finalmente el
conocimiento entero de |