Hay momentos en la vida de una institución en los que no es necesario cambiar de rumbo, sino ensanchar el camino. El Oriente inicia ahora uno de esos momentos.
Esta publicación forma parte desde hace años de la vida de la Gran Logia de España. Ha informado, ha conservado memoria, ha dado cuenta de acontecimientos importantes y ha llevado hasta sus lectores la palabra y la actividad de nuestra Obediencia. Sobre esa trayectoria, que constituye un patrimonio que debemos preservar, queremos comenzar a construir una nueva etapa.
No se trata, por tanto, de hacer otro El Oriente. Se trata de conseguir que El Oriente sea cada vez más de todos.
Nuestra intención es convertir estas páginas en un verdadero espacio de encuentro entre la Gran Logia, las Logias, los Hermanos y también la sociedad de la que formamos parte. Queremos que la comunicación no recorra un único camino, desde el centro hacia los Talleres, sino que circule en todas las direcciones. Que aquello que sucede en una Logia pueda ser conocido por las demás; que una experiencia valiosa pueda inspirar a otros Hermanos; que una iniciativa cultural, benéfica o formativa encuentre aquí el lugar desde el que ser compartida; que nuestras reflexiones puedan contribuir, con prudencia y serenidad, al diálogo con la sociedad.
Porque la Masonería se construye fundamentalmente en sus Logias. Allí se trabaja, se piensa, se aprende, se discrepa, se escucha y se construye fraternidad. Y es precisamente esa riqueza, muchas veces silenciosa, la que queremos ayudar a hacer visible: El Oriente debe ser también la voz de los Talleres.
Queremos conocer qué estáis haciendo. Queremos recibir vuestras noticias, vuestras fotografías, vuestras experiencias y vuestras reflexiones. Queremos descubrir a quienes escriben, investigan, fotografían, organizan actividades o desarrollan proyectos que merecen ser conocidos. Y queremos que ninguna Logia piense que lo que hace es demasiado pequeño para ser compartido. A veces, una buena idea nacida en un Taller puede convertirse, al ser conocida, en una iniciativa reproducida en muchos otros Orientes.
Esta nueva etapa pretende asimismo abrir una ventana hacia la sociedad. Una ventana serena, comprensible y honesta desde la que explicar quiénes somos, qué hacemos y cuáles son los valores que intentamos llevar a nuestra vida cotidiana. No desde la pretensión de ofrecer respuestas a los problemas del mundo, sino desde algo mucho más propio de nuestra tradición: la voluntad de escuchar, reflexionar, construir y servir.
Queremos hablar de historia y de pensamiento, de patrimonio y de cultura, pero también de tolerancia, educación, convivencia, ciencia, humanismo, voluntariado o solidaridad. Queremos mostrar la Masonería a través de las personas que la forman y, especialmente, a través de sus obras.
Para hacerlo posible será necesario método. Una publicación regular no puede depender únicamente de la inspiración o de la buena voluntad de unos pocos. Necesita calendario, criterios editoriales, coordinación y un equipo que transforme cada aportación en una obra coherente. En esta primera etapa, el equipo estará formado por Pepe Marrero, como responsable institucional; Albert Carerach, como coordinador editorial; Alex López como responsable técnico; y Cesar A. Noriega como editor. Pero este es únicamente el equipo encargado de ordenar la obra.
Los verdaderos autores de esta nueva etapa de El Oriente debemos ser todos.
Necesitamos corresponsales en las Logias, Hermanos dispuestos a explicar lo que ocurre en sus Talleres, autores que compartan conocimiento y experiencias, fotógrafos que documenten nuestras actividades y lectores que nos hagan llegar ideas, observaciones y también críticas. Una publicación viva no se construye solamente escribiendo; se construye participando.
Por eso, cada número deberá contener también una invitación al siguiente. Cada edición tendrá sentido si, al terminar de leerla, alguien piensa: «Esto que hacemos en nuestra Logia también deberíamos compartirlo».
No aspiramos a construir una publicación perfecta desde el primer número. Aspiramos a construir una publicación viva, que aprenda, evolucione y mejore con la participación de todos. Como ocurre con cualquier obra que merece la pena, habrá que pulirla, corregirla y trabajarla con paciencia.
Hoy colocamos una primera piedra.
A partir de ahora, cada noticia enviada, cada artículo, cada fotografía, cada sugerencia y cada experiencia compartida añadirá una nueva pieza a esta construcción colectiva.
Porque El Oriente puede ser mucho más que el lugar desde el que recibimos información. Puede convertirse en el espacio donde nos reconocemos unos a otros, donde descubrimos el trabajo de nuestros Hermanos y donde nuestra diversidad encuentra una voz común.
El Oriente comienza una nueva etapa. Y queremos construirla con vosotros.
Albert Carerach i Trias