Los problemas del regreso del exilio

Tras la firma de los acuerdos de 1953 entre España y Estados Unidos, se establecieron cuatro bases militares estadounidenses. Dada la presencia de masones en las Fuerzas Armadas estadounidenses, se fundaron cuatro logias: la «George Washington» n.º 69 en Morón de la Frontera, Sevilla (1960), la logia «Liberty» n.º 70 en la base aérea de Torrejón de Ardoz, Madrid (1960), la logia «Pirineens» n.º 77 de la base aérea de Zaragoza (1962) y la logia de la base naval de Rota en Cádiz. Este hecho reviste especial importancia, pues todas ellas dependían de la Gran Logia Provincial de Aquitania que trabajaba bajo la obediencia regular de la Gran Logia Nacional de Francia (GLNF).

En el marco de los acuerdos entre España y Estados Unidos, tras el conocido incidente de la documentación robada en el coche de uno de los miembros de la logia Liberty, se prohibió iniciar en la masonería a ciudadanos españoles y se estableció la obligación de mantener la actividad masónica dentro de los límites de las bases. En 1969 se creó la Gran Logia del Distrito de Logias Militares con sede en Toulouse, cuyo número de miembros era mayor que el del resto de la GLNF.

El 22 de febrero de 1975, se creó la Delegación para Europa del Grande Oriente Español en el exilio, integrada por Camilo Otero como Gran Delegado y Dionisio Arroyo como Gran Secretario. La masonería española en el exilio comenzaba a implantarse de nuevo en España a pesar de las obvias dificultades.

El 30 de abril de 1975, Ducatillon, miembro de las logias La France Lodge n.º 2060, de Londres, y La Constante Catalana n.º 186, en Perpiñán, de la GLNF, se entrevistó, junto con un hermano español, con Oscar F. Boehringer, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la UGLE. Ambos le expresaron que había llegado el momento de que la masonería volviera a implantarse en España. Al parecer, Boehringer los invitó a actuar con prudencia ante la incertidumbre de la situación y la existencia de una masonería española en América Latina no reconocida, y les recomendó extremar las precauciones ante posibles contactos. La GLNF solo autorizaría oficialmente la iniciación de españoles a partir de 1976.

El 5 de mayo de 1975, el Grande Oriente Español en el exilio solicitó el reconocimiento de la Gran Logia Nacional Francesa. Su Gran Maestro, Derosière, informó de ello a Oscar F. Boehringer, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la UGLE. La posición de la UGLE respecto al GOE en el exilio parecía clara: reconocer a una gran logia en el exilio era contrario a su práctica; no había reconocido anteriormente a ninguna gran logia en España y consideraba que el GOE en el exilio era «más mexicano que español».

El 18 de julio de 1977 hubo una reunión de la UGLE con Louis Derosière, Gran Maestro de la GLNF, y Van Hecke, anterior Gran Maestro. De esta reunión solo ha trascendido el resumen de los temas que se trataron relacionados con la GLNF, como la ruptura con el Gran Oriente de Italia, la expansión de la GLNF en el África Ecuatorial francesa, las elecciones para el nuevo Gran Maestro y la masonería en España. No puede ignorarse que los temas a tratar dan cuenta de la posición de la UGLE sobre la GLNF, pues en dicha reunión se incluyó una sugerencia para que el príncipe Alexander de Yugoslavia, primo del duque de Kent, fuera Gran Maestro de la GLNF.

Tras la aprobación de la Ley para la Reforma Política, el 25 de julio de 1977, Jaime Fernández Gil de Terradillos, Gran Maestro del Grande Oriente Español en el exilio (fundado en 1889), viajó a España y se reunió con altos cargos del Ministerio del Interior a espaldas del Gran Consejo Federal Simbólico y de la Gran Comisión Permanente del Grande Oriente Español en el exilio. Contó en esa iniciativa con el apoyo de Antonio Villar Massó, miembro del GOE e inspector honorario del Cuerpo General de Policía desde 1969.

El 3 de noviembre de 1977, Jaime Gil de Terradillos y Antonio Villar Massó prepararon los estatutos de una asociación civil llamada Grande Oriente Español y, el 14 de noviembre, anunciaron en rueda de prensa la disolución del Grande Oriente Español en el exilio. El 19 de diciembre, Gil de Terradillos regresó a México para solicitar la entrega de los fondos económicos de la obediencia. Miembros de la Comisión Permanente del GOE en el exilio le pidieron explicaciones.

En febrero de 1978, Jaime Gil Terradillos y Villar Massó realizaron una primera gestión ante el Ministerio del Interior. Ese mismo mes, miembros del GOE reunidos en Murcia decidieron denunciar la actuación unilateral y personalista de ambos.

El 7 de marzo de 1978 fueron irradiados Gil Terradillos, Villar Massó y Antonio García Borrajo —que había colaborado con los dos anteriores— por su proceder, considerado extraño e interesado. Se creó una comisión liquidadora del Grande Oriente Español en el exilio, para organizar su retorno a España. La comisión consideró innecesario presentar solicitud alguna en el Registro de Asociaciones hasta que se aprobara la Constitución y se instaurara la democracia, y reprochó a Gil de Terradillos que pretendiera hacerlo al amparo de la ley de 1964, vigente durante la dictadura.

El 19 de marzo de 1978 se reunieron en Madrid 25 delegados de las logias del GOE 1889: Oriente, La Matritense, Unión Hispánica (anteriormente radicada en París), Minerva-Lealtad de Barcelona, Ílice Constante de Elche, Casablanca de Alicante y Valencia de Valencia. Todas votaron a favor de elegir a Espinar Lafuente como Gran Maestro interino, salvo Unión Hispánica, cuyo Venerable Maestro era García Borrajo.

El día 12 de septiembre, Gil de Terradillos, Villar Massó y Antonio García Borrajo presentaron los estatutos y el acta notarial de constitución de la asociación denominada Grande Oriente Español (GOE 1978). Sin embargo, la Dirección General de Política Interior del Ministerio del Interior denegó la inscripción. Esta decisión fue recurrida y, el 3 de julio de 1979, el Tribunal Supremo (47.103) avaló la inscripción, con lo que quedaron legalizados el GOE de Terradillos (GOE 1978) y el GOEU de Espinar Lafuente (GOE 1889), denominación que fue adoptada oficialmente el 20 de octubre de 1979.

Coincidiendo con la resolución del Tribunal Supremo, el 5 de julio de 1979 el Gran Secretario de la UGLE escribió a Derousière, Gran Maestro de la GLNF, para recomendarle prudencia pese a la sentencia.

El Grande Oriente Español Unido fue la denominación adoptada como asociación civil ante el Registro Nacional de Asociaciones del Ministerio del Interior por el Grande Oriente Español en el exilio (GOE1889). Los trabajos de su Comisión Liquidadora concluyeron el 30 de enero de 1980, al considerar esta que el Grande Oriente Español ya no se encontraba en el exilio, sino en España. Fue el propio Serenísimo Gran Maestro, Francisco Espinar Lafuente, quien comunicó a la Comisión Liquidadora haber recibido los archivos, expedientes y documentos que apenas tres años después pasarían a manos de la Gran Logia de España, convirtiéndola en depositaria del legado documental del GOE 1889.

La búsqueda del reconocimiento del GOE1889 y la actividad de la GLNF

A mediados de mayo de 1977 se consagró la logia San Juan de Cataluña por parte de la GLP de Occitania de la Gran Logia Nacional Francesa (GLNF). A finales del año 1978 se consagró la logia Sant Jordi núm. 2 por parte de la GLP de Occitania de la GLNF. En 1979, Perseverança se integró en la GLNF.

En febrero de 1980, el GOEU (GOE 1889) participó como observador en la Conferencia de Grandes Logias de Norteamérica, celebrada en Washington. El Comité de Reconocimiento informó de que numerosos miembros de la conferencia habían recibido un informe del GOE1889 sobre la situación de la masonería en España. En él se anunciaba la adopción de la denominación GOEU, debido a la inscripción previa del GOE1978, y se explicaba que, tras la muerte de Franco, el GOE 1889 había decidido regresar a España y solicitar a las grandes logias norteamericanas su reconocimiento como gran logia regular.

El Comité informó a los miembros de la conferencia de que las logias militares de la GLNF se reunían fuera de las bases estadounidenses y de que esta obediencia estaba creando logias en la zona fronteriza entre Francia y España, con la intención de restablecer la masonería regular mediante la iniciación de españoles. Los miembros del Comité consideraban España un «territorio abierto», sin potencia masónica soberana reconocida. En relación con ese informe, la Gran Logia de Dakota del Norte señaló dos obstáculos para el reconocimiento del GOEU: el primero, la legitimidad de origen, cuestión que el GOE 1889 interpretaba a su favor porque su fundación era anterior a las reglas inglesas de 1929; el segundo, la falta de exclusividad territorial, pues a la existencia del GOE 1978 se sumaba la actividad de la GLNF.

La falta de control jurisdiccional impedía el reconocimiento y, a su vez, la ausencia de reconocimiento convertía a España en un «territorio abierto».

En mayo de 1980, Julián Calvo Blanco, del GOEU (GOE 1889), asistió, en calidad de Gran Comendador del Supremo Consejo, a la duodécima conferencia de los Supremos Consejos del grado 33 y último del REAA, celebrada en París. En declaraciones a la prensa sobre la situación en España aseguró: «En toda España somos actualmente unos 500 masones y nuestra actividad principal, desde que fuimos legalizados hace un año, consiste en reorganizarnos. Pero eso, sin prisas y sin demagogia de ninguna especie». Una cifra quizá muy por encima de lo razonable en aquellos momentos.

Ya desde un primer momento el GOEU (GOE 1889) realizó esfuerzos por ser reconocido como potencia masónica soberana. De hecho, el 20 de enero de 1979 el Gran Consejo Federal Simbólico (GOE 1889) anunció que, en el mes de noviembre de 1978, se había solicitado el reconocimiento a la Gran Logia Unida de Inglaterra.

Debe tenerse en cuenta que, al menos desde 1977, diversas logias habían iniciado sus trabajos, algunas de ellas de manera clandestina unos tres años antes, como La Luz Vuelve, al oriente de Fuenterrabía, de muy corta duración. Entre ellas figuraban La Luz, en Oropesa; Blasco Ibáñez y El Alba de Levante, en Valencia; Ílice Constante, en Elche; Casablanca, en Alicante; La Libertad, Oriente, La Matritense y Unión Hispánica, en Madrid; Humanitas Gerundensis, en Girona (posteriormente Perseverança); y Minerva-Lealtad y Ferrer i Guàrdia, en Barcelona (dos de ellas adscritas al DH). Semejante proliferación solo puede entenderse a partir del trabajo de las logias del GOE en el exilio, que durante los años sesenta operaban bajo el amparo de otras grandes logias y grandes orientes, como Iberia y Plus Ultra, de París; Ferrer i Guàrdia, también de París y perteneciente a la Gran Logia de Francia; Franklin Roosevelt, de Montauban; y Libertad, Deber y Conocimiento, de Casablanca.

A mediados de 1980, una minoría de   hermanos pertenecientes al GOE 1889 descontentos con los intentos del GOEU (GOE 1889) de ser reconocida como potencia masónica regular, deciden fundar, el 15 de mayo de 1980, la Gran Logia Simbólica Española (GLSE1980), al considerar que el GOE 1889 lucha por ocupar el espacio ya reservado por la Gran Logia Nacional Francesa a su propio Distrito (futura Gran Logia de España).

El 16 de junio de 1980, la Gran Logia Nacional Francesa creó un distrito para España con las anteriores logias, quedando las logias americanas dentro de la Gran Logia del Distrito Continental dependiente de la GLNF creada en 1977 en sustitución de la Gran Logia del Distrito de Logias Militares creada en 1969. Apenas dos meses después, el Gran Consejo Federal Simbólico del GOEU (GOE 1889) denunció lo que consideraba una invasión ilegítima por parte de una potencia extranjera, de acuerdo con el derecho internacional masónico, y solicitó su disolución o su incorporación al GOEU (GOE 1889).

En octubre de 1980, el GOEU (GOE1 889) participó en la XI reunión de la CMI. A este respecto cabe recordar que la Confederación Masónica Interamericana tiene por objeto fortalecer la masonería regular interamericana, a través de la unidad y de la colaboración fraterna, entre sus miembros. Fue fundada en 1947 en Montevideo y entre las obediencias fundadoras estaba el Grande Oriente Español en el exilio. El 19 de octubre, se creó la asociación civil Gran Logia de España (todavía distrito de la GLNF).

El Comité de Reconocimiento de la Conferencia de Grandes Logias de Norteamérica informó de que se habían modificado las condiciones para el reconocimiento de grandes logias regulares, sustituyendo el requisito de un mínimo de tres logias fundadoras por el de una «buena reputación» acreditada a lo largo del tiempo. También comunicó que había recibido una carta del GOE 1889, que afirmaba cumplir los requisitos, salvo el relativo a la legitimidad de origen. Después de informar sobre la actividad de la GLNF en España, el Comité se hizo eco de la denuncia del GOE 1889, según la cual España «no es un territorio abierto». Sin embargo, señaló la existencia de una asociación llamada Gran Logia de España, en la que previsiblemente se integrarían las logias procedentes de la GLNF, cuya regularidad estaba reconocida. A juicio del Comité, dado que el GOE 1889 no había contado durante su largo exilio mexicano con el reconocimiento de la Gran Logia Unida de Inglaterra, no cabía hablar de invasión masónica y España podía considerarse un «territorio abierto».

El GOE1889 pierde la batalla del reconocimiento: España, territorio abierto

El Comité de reconocimientos de la Conferencia de Grandes Logias de Norte América informa que, habiéndose cambiado las reglas para el reconocimiento de las grandes logias regulares, sustituyendo al mínimo de tres logias fundadoras por la llamada «buena reputación» a lo largo del tiempo, había recibido una misiva por parte del GOE 1889, asegurando cumplir todos los requisitos, faltándole únicamente el de la legitimidad de origen. Tras informar el Comité a los miembros de la Conferencia de las actividades de la GLNF en suelo español, se hizo eco de las denuncias realizadas por el GOE 1889 en cuanto a que España «no es un territorio abierto». El Comité concluyó señalando que le consta la existencia de una asociación llamada Gran Logia de España, que entiende que esta incluirá a las logias procedentes de la GLNF cuya regularidad está reconocida y que, dado que el GOE 1889 en su largo exilio en México no tenía el reconocimiento de la Gran Logia Unida de Inglaterra, no existe invasión alguna, pudiendo considerar a España como «territorio abierto».

En febrero de 1982, el Comité de Reconocimiento de la Conferencia de Grandes Logias de Norteamérica informó de que numerosos miembros del GOE 1889 habían ingresado en el distrito español de la GLNF. Entre ellos figuraba una logia completa de Madrid, cuyos miembros habían constituido otra bajo los auspicios de la GLNF. Según los datos de que disponía el Comité, el GOE 1889 contaba entonces con unos 60 miembros y no podía obtener reconocimiento conforme a los estándares internacionales por carecer de la denominada legitimidad de origen.

Creación de la GLE: 1982

En febrero de 1982, el Comité de reconocimientos de la Conferencia de Grandes Logias de norte américa informa que un gran número de miembros del GOE1889 han ingresado en el distrito para España de la GLNF, incluida una logia entera de Madrid del GOE 1889 que ha constituido una logia bajo los auspicios de la GLNF. Cuenta el mismo informe   que a fecha del informe el GOE 1889 cuenta de acuerdo con las informaciones con las que cuenta el comité con un número aproximado de 60 miembros y que los estándares internacionales impiden que el GOE 1889 pudiera ser reconocido por carecer de la llamada legitimidad de origen.

Los hermanos del Grande Oriente Español Unido (GOEU 1889) que no habían querido integrarse en la Gran Logia de España mientras esta fuera un distrito dependiente de la GLNF lo hicieron una vez que fue constituida formalmente como potencia masónica soberana. Tras la consagración de la GLE 1982, se incorporó a ella la mayoría de los miembros que aún permanecían en el GOE 1889, incluido su Serenísimo Gran Maestro. Por aquellas fechas nació también la logia Simón Bolívar, de París, bajo los auspicios de la GLNF, en la que se integraron hermanos del GOE 1889, como el cantante Joan Vilató, superviviente del campo de concentración de Mauthausen-Gusen.

En otro informe del Comité, fechado en febrero de 1983, se indicaba que, al parecer, todas las logias del GOE 1889, excepto una de Málaga —que se incorporaría más tarde—, habían ingresado como miembros regularizados en la GLE 1982. Asimismo, se recogía que el Gran Maestro del GOE 1889 había enviado una carta el 31 de diciembre de 1982, titulada «A todas las logias», en la que anunciaba la «unificación con la Gran Logia de España».

Así, el 19 de febrero de 1983 se incorporaron a la GLE 1982 las logias La Tolerancia, de Bilbao (anteriormente triángulo dependiente de La Matritense); Hermes, de Madrid; y Andamana, de Canarias. También se incorporaría Lessing, de Málaga, procedente del GOE 1889.

De hecho, en otro informe del Comité al que se ha hecho referencia anteriormente y fechado en febrero de 1983, informa que según parece, todas las logias del GOE 1889, a excepción de una en Málaga (aunque más tarde lo hará), ingresarían como miembros regularizados en la GLE 1982 y que el Gran Maestro del GOE 1889, había enviado una carta fechada a 31 de diciembre de 1982 titulada «A todas las Logias», anunciando la «unificación con la Gran Logia de España».

Un grupo reducido de hermanos, encabezados y animados por Rafael Villaplana Fuentes, Gran Maestro de la GLSE, decidió mantenerse dentro de la asociación tras la fecha del 31 de diciembre de 1982, eligiendo a Manuel Perales como Gran Maestro. No obstante, en septiembre de 1983, la asociación GOEU (que había servido de instrumento legal al GOE 1889 de 1979 a 1983) se disolvió y fue dada de baja en el Registro Nacional de Asociaciones. Tiempo después, Rafael Villaplana registró una asociación con el mismo nombre en 1987 y la integró en la Gran Logia Simbólica Española en 2000.

Antes de la primera gran asamblea de la GLE, esta contaba con 16 logias. De ellas, cinco procedían del GOE 1889, una del GOE 1978, y otra comenzó sus trabajos bajo la bóveda celeste.

El patrimonio documental (y simbólico) del Grande Oriente Español 1889 pasa a manos de la Gran Logia de España

Fue en este periodo cuando el Grande Oriente Español de 1889, habiendo concluido los trabajos de la Comisión Liquidadora en el exilio y habiéndose integrado los miembros del GOEU (GOE 1889) en la Gran Logia de España, cedió a esta su fondo documental, compuesto por unos 40.000 documentos originales pertenecientes, en su gran mayoría, al Grande Oriente Español en el exilio, desde la etapa de su ubicación provisional en Francia, en 1939, hasta finales de los años setenta en México. Según el testimonio de Manolo Perales, se enviaron unos 400 kilos de documentación diversa desde México a España. Dicha documentación incluye la actividad de los hermanos y las logias del Grande Oriente Español que trabajaron durante el franquismo y el periodo de transición democrática. Se ha de tener presente que la documentación incluye también la de las logias del Grande Oriente Español presentes en Argentina, EE. UU., Marruecos, Reino Unido, Francia, Venezuela o Argelia, así como la correspondencia oficial con otras potencias masónicas, tanto soberanas como organizaciones internacionales. El 11 de noviembre de 2015, la Gran Logia de España entregó en préstamo, para su mejor conservación, 31 cajas de ese legado documental. Este fondo documental fue presentado en el año 2016.

La Gran Logia de España, cuya regularidad de origen se fundamenta en las reglas de 1929, realizó desde su fundación esfuerzos para incorporar a los miembros del Grande Oriente Español de Espinar (GOE 1889). Estos, tras constatar la importancia de constituir una potencia masónica con reconocimiento regular conforme a dichas reglas, decidieron integrarse en la Gran Logia de España cuando fue consagrada como potencia soberana, en favor de la unidad de la familia masónica española y del fortalecimiento del Oriente español.

Desde hace aproximadamente veinte años, la Gran Logia de España se presenta como Gran Logia de España, acompañada, en menor medida, de la denominación Grande Oriente Español 1889, considerándose, y siendo considerada como hecho cierto, «depositaria del legado histórico del Grande Oriente Español —fundado en 1889— que, tras su regreso del exilio, quedó fusionado con la obediencia». La Gran Logia de España custodió dichos archivos hasta que, en 2016, los cedió en comodato al Centro Documental de la Memoria Histórica (CDMH) del Ministerio, tras la firma de un contrato de comodato. Por tanto, según los términos descritos, siguen perteneciendo a la Gran Logia de España.

La Gran Logia de España ha sufrido numerosas escisiones como las de la Gran Logia de Hispania en los años ochenta, la Gran Logia Federal de España en los noventa, la Gran Logia de España e Iberia y la Gran Logia Ibérica Unida en la primera década del siglo XXI.

La incorporación de los hermanos del Grande Oriente Español convirtió a la Gran Logia de España en depositaria de la memoria viva de la tradición del Grande Oriente Español. No existió un vínculo asociativo de carácter orgánico, pero sí un vínculo simbólico al convertirla además en la depositaria del patrimonio documental y, por tanto, de su memoria escrita. Ambas memorias convierten a la Gran Logia de España en la continuadora del legado masónico del Grande Oriente Español. A juicio de quienes suscriben estas líneas, no parece adecuado ceder la posibilidad de apropiarse del legado histórico y simbólico del Grande Oriente Español a otras estructuras masónicas, trabajen o no desde la regularidad.

A modo de epílogo: ¿qué pasó con el GOE 1978?

En 1983, el Grande Oriente Español (GOE 1978) presentó una demanda para reclamar al Estado los bienes que le fueron incautados en marzo de 1940 por el franquismo, con la promulgación de la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo, y cuyo valor estimado supera los 10.000 millones de pesetas.

A mediados de marzo de 1984, Miguel Cabra, en representación de la GLE, inició conversaciones con Villar Massó a fin de fomentar la progresiva unidad de ambas obediencias.

En 1985, el GOE de Gil de Terradillos, entonces dirigido por Villar Massó, atravesó una grave crisis de credibilidad. Villar Massó fue detenido en un incidente en el que, según las informaciones recogidas en el texto, exhibió una pistola. Asimismo, se publicaron declaraciones atribuidas a fuentes policiales que afirmaban tener acceso a la vida interna de las logias y situaban al propio Gran Maestro en el origen de las filtraciones.

En octubre de 1988 circularon rumores sobre la disolución del GOE 1978. Su nuevo Gran Maestro, Francisco José Alonso, que había sustituido a Villar Massó —posteriormente expulsado de esa estructura—, se reunió con el Gran Maestro de la Gran Logia de España, Lluís Salat Gusils.

La GLE pretendía estudiar la integración del GOE 1978, mientras que este buscaba que la GLE1982 le cediera el uso de sus templos. Ese mismo mes de octubre, la logia Perseverança n.º 3, de Barcelona, abandonó la GLE, mientras que el GOE1978 experimentaba una escisión. De un grupo de hermanos de Perseverança y de buena parte de los escindidos del GOE1978 nacería el Gran Oriente de Catalunya. Posteriormente, Perseverança n.º 3 regresaría a la GLE.

Dichas conversaciones entre la Gran Logia de España y el Grande Oriente Español (GOE 1978) se prolongaron hasta 1989, paralizándose semanas antes del inicio del juicio de la demanda interpuesta por el GOE 1978, reclamando al Estado los bienes incautados. En 1989, el GOE 1978 contaba con una membresía no superior a los cincuenta miembros, repartidos entre Barcelona, Madrid y Valladolid.

Con motivo del juicio, Francisco Alonso, Gran Maestro y presidente de la asociación GOE 1978, declaró a la prensa que el Gobierno le había ofrecido seiscientos millones de pesetas para retirar la demanda. El Gobierno negó haber realizado dicha oferta.

En relación con las conversaciones iniciadas con el GOE 1978, Lluís Salat, Gran Maestro de la GLE, declaró: «No quisimos continuar negociando la fusión de ambas organizaciones porque podría haberse interpretado que nos movía algún tipo de interés económico». La Audiencia Nacional desestimó la demanda del GOE 1978.

A finales de los años ochenta y principios de los noventa, el GOE 1978 obtuvo algunos reconocimientos de obediencias ajenas al circuito de regularidad definido por las reglas de 1929. En 1992 contaba apenas con algunos hermanos vinculados a Prudente Amistad y se fundó la logia Géminis, que posteriormente abandonó el GOE 1978 para integrarse en la Gran Logia de Francia. A principios de 1994, el GOE1978 realizó declaraciones a la prensa con motivo del caso Banesto y de la vinculación de Mario Conde con la masonería. Conde había sido iniciado en la logia Concordia del GOE1978, que más tarde pasó a la estructura que daría lugar a la GLE 1982. Al parecer, entre 1993 y 1994 Francisco Alonso fue sustituido por Miguel Ángel Foruria como Gran Maestro del GOE 1978. Ambos se acusaron mutuamente de fraude en el contexto de la disputa por el control de la asociación. A finales de los años noventa, el GOE 1978 había quedado reducido, según el relato, a una denominación registral sin actividad efectiva.

El 31 de marzo de 2001, Miguel Ángel Foruria, considerado entonces Gran Maestro y presidente de la asociación Grande Oriente Español (GOE 1978), firmó con Tomás Sarobe, Gran Maestro de la Gran Logia de España, un documento de integración del GOE 1978 en la GLE. Estuvo presente Alberto Martínez-Lacaci, Soberano Comendador del Supremo Consejo para España, quien había mantenido negociaciones con Foruria desde 1998. No consta con certeza cuántos hermanos se incorporaron a la GLE; según el texto, su número podría haber sido incluso inferior al mínimo necesario para celebrar una tenida ordinaria. La Gran Logia de España presentó públicamente el acuerdo como una integración «bajo la única bandera de la regularidad». Miguel Ángel Foruria fue nombrado Gran Maestro ad vitam del Grande Oriente Español. La GLE 1982 intentó también recuperar parte del patrimonio incautado, sin éxito.

El 3 de marzo de 2003, la Gran Maestría de la GLE 1982 tomó conocimiento de los problemas relativos a la asociación que daba cobertura al GOE1978, derivados de las acusaciones cruzadas y de la situación registral de su junta directiva. Se retomaron entonces los contactos con un reducido grupo de miembros del GOE 1978 que no habían participado en el acuerdo anterior, entre ellos Francisco José Alonso. El 17 de mayo de 2005, la asociación GOE 1978 celebró una asamblea para vincular su dirección a la GLE 1982, cediendo a esta todos los puestos de responsabilidad y trasladando su domicilio social a la calle Juan Ramón Jiménez, n.º 6. Josep Corominas i Busqueta pasó a figurar como presidente de la asociación y, de forma meramente nominal, como Gran Maestro. Así, el Gran Maestro de la GLE asumió también la presidencia de la asociación GOE 1978, sin que conste la incorporación de nuevos hermanos de esta última a la GLE 1982 a raíz del acuerdo. Francisco José Alonso fue nombrado Gran Maestro ad vitam del Grande Oriente Español.

El 19 de mayo de 2006, el GOE 1978 celebró una Gran Asamblea Extraordinaria. Josep Corominas dimitió como presidente tras la elección de José Carretero como Gran Maestro de la Gran Logia de España, con el fin de que este asumiera la presidencia de la asociación que había dado cobertura al GOE 1978. De este modo se normalizaba la sucesión en la dirección de la asociación civil GOE 1978 desde la GLE 1982.

R.·. L.·. de Estudios Redención núm. 167