LESSING núm. 15: la logia madre de la masonería regular en Andalucía
Fundada en Torremolinos en 1981 e incorporada a la Gran Logia de España en 1983, la logia R.L. Lessing núm. 15 constituye uno de los testimonios más significativos de la reconstrucción de la masonería española tras el franquismo. Su trayectoria, marcada por la integración de distintas tradiciones masónicas, la convivencia entre nacionalidades y su contribución a la expansión de nuevas logias, la ha convertido en un referente histórico de la masonería regular andaluza.
El renacimiento de la masonería española
La historia contemporánea de la masonería española no puede entenderse sin recordar uno de sus periodos más oscuros. El golpe militar de 1936, la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista provocaron la práctica desaparición de las estructuras masónicas que habían desarrollado su actividad en España durante décadas.
La persecución obligó a numerosos masones a abandonar el país, principalmente con destino a Francia y México, donde algunos de ellos consiguieron mantener vivas sus estructuras organizativas y sus tradiciones.
La represión no se limitó a los años de la contienda. El 1 de marzo de 1940, el régimen franquista promulgó la Ley para la Represión de la Masonería y el Comunismo, que dio lugar a la creación de un tribunal especial destinado a perseguir estas actividades. Aquel organismo permaneció activo hasta 1963 y constituyó uno de los principales instrumentos de persecución institucional de la masonería española.
La muerte de Francisco Franco en 1975 y la transición democrática hicieron posible la reorganización masónica, impulsada por hermanos retornados del exilio. No fue un proceso sencillo: las distintas tradiciones y las divergencias institucionales propiciaron la aparición de varias obediencias.
Entre finales de los años setenta y comienzos de los ochenta adquirieron protagonismo varias organizaciones, entre ellas el Grande Oriente Español, el Grande Oriente Español Unido, la Gran Logia Simbólica Española y la Gran Logia de España.
El documento histórico de la logia sitúa un hito jurídico decisivo en la sentencia del Tribunal Supremo del 3 de julio de 1979 y señala que el Grande Oriente Español y el Grande Oriente Español Unido quedaron inscritos en el Registro Nacional de Asociaciones el 21 de noviembre de ese año.
Las diferencias entre estas obediencias —denominación que reciben las organizaciones que agrupan y gobiernan distintas logias— respondían tanto a cuestiones históricas y organizativas como a sus diferentes concepciones de la práctica masónica.
En particular, la distinción entre masonería regular y masonería liberal o adogmática condicionó las relaciones institucionales de aquel periodo. La regularidad, en este contexto, no es una valoración de la legitimidad moral de unas organizaciones frente a otras, sino una categoría de reconocimiento basada en principios y requisitos institucionales definidos por determinadas grandes logias.
La Gran Logia de España nació del trabajo de logias españolas auspiciadas por la Gran Logia Nacional Francesa. Según la documentación histórica del taller, esta última creó la Gran Logia de España mediante decreto del 2 de julio de 1982; su consagración se celebró en Madrid el 6 de noviembre de ese año, con Luis Salat i Gusils como primer Gran Maestro.
En aquella reconstrucción confluyeron dos trayectorias: la de las logias vinculadas a la masonería del exilio y la de las formadas bajo la obediencia francesa. El 11 de diciembre de 1982, una asamblea extraordinaria del Grande Oriente Español Unido acordó ofrecer la incorporación de sus talleres a la nueva Gran Logia de España; según la crónica interna, cuatro de sus seis logias aceptaron.
En septiembre de 1987, la Gran Logia de España recibió el reconocimiento de la Gran Logia Unida de Inglaterra, un paso relevante en su consolidación internacional.
En ese complejo escenario de recuperación, marcado por las dificultades propias de la reconstrucción, surgiría en la provincia de Málaga una logia destinada a desempeñar un papel singular: la Respetable Logia R.L. Lessing, actualmente número 15 de la Gran Logia de España.
Los primeros pasos de la masonería malagueña
La recuperación de la actividad masónica en Málaga comenzó incluso antes de que culminara la reorganización de las principales obediencias españolas.
Según los antecedentes conservados por el taller, en marzo de 1978 fue instalada la logia Pitágoras núm. 25, bajo los auspicios del Grande Oriente Español de Jaime Gil de Terradillo. A la ceremonia asistieron Gil de Terradillo y los dignatarios Antonio García Borrajo y Antonio de Villar Masó. Aquella iniciativa constituyó un primer paso en el restablecimiento de la actividad masónica organizada en la provincia después del prolongado paréntesis impuesto por la dictadura.
Tres años más tarde tendría lugar un segundo acontecimiento de especial trascendencia. En el verano de 1981, un grupo de masones alemanes residentes en la Costa del Sol impulsó la fundación de la logia R.L. Lessing núm. 14, bajo los auspicios del Grande Oriente Español Unido. Su instalación se celebró en el Hotel Barracuda de Torremolinos y contó con la presencia de Francisco Espinar Lafuente, Gran Maestro de aquella obediencia.
Aunque entre sus fundadores no figuraban masones españoles, al acto asistieron como invitados seis miembros de la Orden residentes en la provincia de Málaga. Aquella presencia anticipaba una de las características que terminarían definiendo la trayectoria de Lessing: su capacidad para reunir a masones de diferentes nacionalidades, culturas y procedencias.
La nueva logia nacía así en un entorno especialmente propicio para el encuentro internacional, como era la Costa del Sol de comienzos de los años ochenta, donde convivían importantes comunidades extranjeras con una sociedad española que comenzaba a recuperar espacios de libertad asociativa.
1982: la primera gran integración
La historia de Lessing pronto quedaría vinculada a un proceso de unión entre distintas procedencias masónicas. En 1982, los integrantes de la logia Pitágoras núm. 25 decidieron incorporarse a la recién fundada R.L. Lessing núm. 14, abandonando su anterior adscripción al Grande Oriente Español.
Aquella incorporación representó un acontecimiento especialmente significativo. Una logia fundada por masones alemanes pasaba a acoger también a miembros españoles procedentes de otra obediencia, estableciendo las bases de una comunidad masónica más amplia y plural.
Lejos de constituir un episodio aislado, aquel proceso reflejaba las circunstancias de una masonería española todavía inmersa en su reconstrucción, en la que las afinidades personales, las relaciones fraternales y la voluntad de asegurar la continuidad de los trabajos desempeñaban un papel fundamental.
La integración de Pitágoras en Lessing fue, por tanto, mucho más que una reorganización administrativa. Supuso la confluencia de dos de las primeras iniciativas masónicas surgidas en Málaga después del franquismo.
19 de febrero de 1983: nace Lessing núm. 15
El siguiente capítulo decisivo llegó con la constitución y consolidación de la Gran Logia de España.
Siguiendo el proceso de incorporación de distintas logias procedentes del Grande Oriente Español Unido, R.L. Lessing decidió integrarse en la nueva obediencia regular española.
La documentación interna precisa que R.L. Lessing núm. 14 figuró entre las cuatro logias del Grande Oriente Español Unido que decidieron incorporarse a la Gran Logia de España, junto con Hermes, Andamana y Tolerancia. Este paso enlazó la fundación malagueña de 1981 con la nueva estructura de la masonería regular española.
El 19 de febrero de 1983 tuvo lugar en Madrid su consagración bajo los auspicios de la Gran Logia de España, en un acto presidido por el Gran Maestro Luis Salat i Gusils. Desde entonces, la logia adoptó el número 15, con el que continúa siendo identificada.
La correspondiente Carta Patente fue expedida en Barcelona ese mismo 19 de febrero de 1983 por el Gran Maestro Luis Salat i Gusils y refrendada por el Gran Secretario Joseph Munté Rodríguez. Este documento constituye uno de los testimonios fundamentales de la continuidad institucional de la logia y de su pertenencia a la Gran Logia de España.
Por su temprana incorporación y por su arraigo territorial, Lessing núm. 15 pasó a ocupar un lugar destacado en la historia de la masonería regular andaluza. La memoria histórica del taller identifica a Lessing como la primera logia de Andalucía incorporada a la Gran Logia de España, lo que fundamenta su denominación de «logia madre» de la masonería regular andaluza.
La importancia de aquella fecha no radica únicamente en el reconocimiento administrativo de una nueva etapa, sino en la consolidación de un proyecto que había conseguido reunir a masones de diferentes orígenes alrededor de una misma estructura organizativa.
1996: una nueva incorporación fraternal
La capacidad integradora de Lessing volvería a manifestarse durante la década siguiente. En noviembre de 1990 se había instalado en Málaga la logia Unión y Fraternidad núm. 21, bajo los auspicios de la Gran Logia Simbólica Española. La ceremonia estuvo presidida por el Gran Maestre Roger Leveder y contó con la asistencia de masones franceses vinculados al Gran Oriente de Francia y a la Gran Logia de Francia.
Su trayectoria, sin embargo, se desarrolló en un contexto complejo. Las diferencias institucionales entre las distintas corrientes masónicas dificultaban las relaciones entre obediencias, mientras que determinadas limitaciones económicas complicaban el mantenimiento regular de sus actividades.
En 1996, los integrantes de Unión y Fraternidad decidieron incorporarse a la logia R.L. Lessing núm. 15. La operación significó la segunda gran incorporación colectiva de miembros procedentes de otra obediencia a la trayectoria de Lessing, después de la integración de Pitágoras en 1982. Con este nuevo episodio, Lessing consolidó una singularidad histórica: haber reunido en su seno a masones vinculados anteriormente a distintas organizaciones de la etapa de reconstrucción democrática.
Una vez incorporados, todos ellos pasaron a participar en los trabajos de la logia bajo la Constitución y los Reglamentos Generales de la Gran Logia de España, con independencia de sus trayectorias anteriores. El nombre de la logia honra a Gotthold Ephraim Lessing (1729-1781), ilustrado alemán vinculado a la defensa de la tolerancia y del diálogo; unos valores que el taller reconoce en su tradición de convivencia entre hermanos de distintos orígenes.
Una logia fundamental para la expansión de la masonería regular andaluza
La aportación histórica de Lessing no se limita a su antigüedad ni a las diferentes incorporaciones experimentadas a lo largo de sus primeros años. Su papel en la reconstrucción de la masonería regular andaluza también se manifestó en su contribución a la formación de nuevos masones y en el posterior desarrollo de otras logias.
Según la memoria histórica del taller, algunos de los hermanos que pasaron por Lessing, o que fueron iniciados en ella, participaron posteriormente en la fundación y consolidación de nuevos talleres en Granada, Sevilla y Cádiz. De este modo, Lessing actuó como espacio de encuentro y formación desde el que la masonería regular pudo extender su actividad a otras provincias andaluzas. Esta función explica el sentido histórico de la expresión logia madre, más allá de la estricta antigüedad de su número en el registro de la Gran Logia de España.
Durante sus primeras décadas, Lessing también encarnó un fenómeno característico de la masonería contemporánea: la convivencia de tradiciones nacionales distintas dentro de una estructura común. Sus miembros, españoles y extranjeros, aportaron experiencias procedentes de diferentes culturas masónicas, enriqueciendo la vida del taller sin que ello alterara su adscripción institucional ni sus principios de funcionamiento. La diversidad de orígenes terminó convirtiéndose en uno de sus rasgos definitorios.
Lessing núm. 15 en la actualidad: continuidad y renovación
Más de cuatro décadas después de su fundación, la logia R.L. Lessing núm. 15 mantiene su actividad en la ciudad de Málaga, conservando la identidad que ha caracterizado su trayectoria desde 1981.
Según los datos facilitados por la propia logia, sus miembros se reúnen habitualmente el primer y/o tercer viernes de cada mes en su templo malagueño. El taller practica el Rito Escocés Antiguo y Aceptado y desarrolla sus trabajos en lengua española, circunstancia que refleja también el proceso de integración cultural experimentado desde sus orígenes alemanes.
Actualmente su composición supera los veinte hermanos, entre ellos cuatro Aprendices, y señala la existencia de diversas candidaturas de nuevos miembros pendientes de admisión. Estas cifras reflejan una comunidad en la que la continuidad de los trabajos se combina con la incorporación progresiva de nuevas generaciones.
Pero quizá el aspecto más significativo de la logia no se encuentre en sus cifras, sino en la conciencia de pertenecer a una historia compartida. Durante más de cuarenta años, Lessing ha atravesado distintas etapas de la masonería española, desde las incertidumbres de la transición democrática hasta la consolidación institucional de la Gran Logia de España.
En ese recorrido ha sabido preservar una identidad caracterizada por el respeto a las diferentes procedencias, la continuidad del trabajo masónico y la importancia de las relaciones fraternales.
El espíritu Lessing: una herencia que permanece
La historia de R.L. Lessing núm. 15 puede leerse como un reflejo de la recuperación de la masonería española en democracia. En su trayectoria aparecen las dificultades de la reconstrucción institucional, las diferencias entre obediencias, la influencia de la masonería extranjera, la voluntad de integración y el esfuerzo colectivo por construir espacios duraderos de convivencia.
Desde aquella primera reunión fundacional en el Hotel Barracuda de Torremolinos, en el verano de 1981, hasta sus trabajos actuales en Málaga, la logia ha mantenido un hilo conductor: la unión de personas de diferentes procedencias alrededor de un proyecto común. Sus miembros identifican ese sentimiento de pertenencia con una expresión propia: el «espíritu Lessing».
Una forma de entender la fraternidad que trasciende las reuniones del taller y que encuentra su expresión en las relaciones personales, el respeto mutuo y el compromiso compartido con los principios de la Orden. La referencia al ilustrado alemán que da nombre a la logia resume, de forma simbólica, el valor de la tolerancia que ha acompañado su recorrido. Ese ideal se expresa hoy en la continuidad de los trabajos y en los vínculos fraternales entre sus miembros.
Porque la verdadera herencia de Lessing núm. 15 no reside únicamente en haber sido pionera de la masonería regular en Andalucía, sino también en haber sabido convertir la diversidad de sus orígenes en una tradición de unión, fraternidad y continuidad.