Una historia de perseverancia y fraternidad en la masonería gallega

Desde los primeros talleres documentados en la Galicia del siglo XIX hasta la consolidación de la masonería regular en la democracia, la historia de la Respetable Logia Simbólica Atlántica nº 84 refleja la capacidad de una tradición para renacer después de largos periodos de dificultades. Fundada en Pontevedra, vinculada posteriormente a Vigo y consagrada el 4 de febrero de 1995, su trayectoria constituye un testimonio de continuidad, compromiso y fraternidad.

La historia de la masonería en Galicia se remonta a los primeros años del siglo XIX, en una España donde las logias comenzaban a abrirse paso entre prohibiciones y una estrecha vigilancia política y religiosa. Durante el siglo XVIII, su implantación había sido limitada y las condiciones para desarrollar sus actividades eran especialmente difíciles.

Los testimonios de aquellos primeros años en Galicia son escasos, aunque permiten identificar algunos antecedentes significativos. Entre ellos destaca la Logia Constitucional de la Reunión Española, establecida en A Coruña en 1814 y transformada posteriormente en Los Amigos del Orden.

Sin embargo, la represión política y las sucesivas prohibiciones impidieron que muchos de aquellos primeros talleres lograran consolidarse. La evolución de la masonería gallega quedó estrechamente vinculada a los cambios de régimen, los conflictos políticos y las posibilidades de asociación y expresión intelectual de cada época.

Vigo tampoco fue ajena a estas circunstancias. La represión afectó profundamente a su comunidad masónica, y la documentación histórica recoge detenciones, persecuciones y ejecuciones de masones, además de largos períodos en los que resultó imposible mantener públicamente la actividad de las logias.

En este contexto, 1870 marcó un hito en la historia documentada de la masonería viguesa. Aquel año se estableció la logia Hiram, también conocida como Hijos de Hiram, identificada con el número 51. Inicialmente vinculada al Grande Oriente Lusitano Unido, pasó posteriormente a depender del Gran Oriente de España.

Su aparición coincidió con el Sexenio Democrático, iniciado en 1868, una etapa de apertura política que amplió las posibilidades de participación ciudadana y asociación. La masonería encontró entonces un escenario más favorable para organizarse y desarrollar sus actividades.

La experiencia de Hiram formó parte de un movimiento más amplio de implantación masónica en Galicia. Durante las décadas siguientes, la trayectoria de estos talleres estuvo marcada por reorganizaciones, desapariciones y nuevas fundaciones, reflejo de la inestabilidad política que condicionaba la vida asociativa española.

Atlántica nº 84: una nueva etapa en la masonería gallega

La historia contemporánea de la Respetable Logia Simbólica Atlántica nº 84 se enmarca en el proceso de reorganización de la masonería regular en Galicia durante las últimas décadas del siglo XX.

La logia nació en Pontevedra y posteriormente trasladó sus trabajos a Vigo, ciudad con la que acabaría estableciendo una vinculación permanente.

Su consagración tuvo lugar el 4 de febrero de 1995, fecha que constituye uno de los principales hitos de su historia institucional. Sin embargo, su trayectoria experimentó pronto una interrupción: apenas dos años después, en 1997, el taller abatió columnas.

No sería hasta enero de 2005 cuando Atlántica volvería a levantarlas, recuperando sus trabajos e iniciando una nueva etapa de actividad masónica.

La trayectoria de la logia forma parte de la recuperación de la masonería regular gallega durante la democracia, un período en el que se reconstituyeron espacios de reunión y estudio, se reorganizaron comunidades masónicas y surgieron nuevos talleres bajo los auspicios de la Gran Logia de España.

Esta evolución no puede entenderse únicamente como una sucesión de fechas, fundaciones y cambios de sede. La historia de la masonería gallega refleja también las circunstancias políticas y sociales que, a lo largo del tiempo, facilitaron o dificultaron la existencia de espacios dedicados al estudio, la reflexión y la fraternidad.

Desde los primeros talleres documentados en el siglo XIX hasta la reorganización masónica de finales del siglo XX, Galicia presenta una trayectoria discontinua, marcada por la persecución, las interrupciones y los sucesivos esfuerzos por recuperar una tradición.

Una historia de continuidad y renovación

En ese recorrido, Atlántica nº 84 ocupa un lugar propio. Nacida en Pontevedra, trasladada posteriormente a Vigo y consagrada el 4 de febrero de 1995, su trayectoria forma parte de la historia reciente de la masonería regular en Galicia.

El abatimiento de columnas en 1997 y su posterior levantamiento en enero de 2005 constituyen dos momentos especialmente significativos de esa historia, marcada tanto por las dificultades para mantener la actividad como por la voluntad de recuperarla.

Su recorrido establece, además, un vínculo entre Pontevedra y Vigo, y entre distintas generaciones de masones que han contribuido a mantener la continuidad del taller.

Porque la historia de una logia no se escribe únicamente en el momento de su fundación. Se construye a lo largo del tiempo, mediante la continuidad de sus trabajos, la memoria de sus miembros y la voluntad de preservar el proyecto que le dio origen.

La trayectoria de Atlántica nº 84, desde su consagración en 1995 hasta la recuperación de sus trabajos en 2005, constituye así un testimonio de esa voluntad de continuidad que ha acompañado a la masonería gallega a lo largo de su historia.